calabaza

Reminiscencia – Cuento

No podía recordar con detalle la muerte de Paula, solo venían a su mente pequeños momentos, flashes de imágenes sin aparente orden que lo tenían atormentado, quizá por eso regresó a su apartamento.

Y allí estaba él, parado en el medio de la habitación de Paula, ahora vacía, sin ningún mueble, ni adornos, ni nada en todo el apartamento casi cuatro meses después de su inexplicable asesinato. El silencio del lugar, el blanco de las paredes, y el olor a pintura fresca lo acompañaban.

Cerró los ojos para recordar y de pronto ¡Flash! Él contestando el teléfono y la voz de ella ahogada pidiendo auxilio… no recordaba más, era como si el recuerdo se cortara repentinamente dejando su mente en blanco.

Caminó por el pasadizo, se detuvo, ¡Flash! Él tocando desesperadamente la puerta, los chillidos y golpes hacían ruidos indescifrables desde el interior del apartamento mientras él desesperado seguía intentando abrir la puerta… en blanco nuevamente.

¡Flash! Él terminando de derribar la puerta a patadas; se quedó mirando una mancha de sangre en la alfombra mientras una corriente helada le subía por la espalda…

Abrió los ojos asustado, la sensación de recordar esos momentos lo inquietó, miró alrededor y volvió a cerrar los ojos, ¡Flash! Él caminado lentamente, siguiendo la huella de sangre desde el charco en la alfombra de la sala hacia las habitaciones… en blanco nuevamente.

Se sentó en el pasadizo, se tomó las rodillas con las manos, ¡Flash! Él sin saber qué hacer junto al cuerpo de Paula ensangrentado en el suelo, en una posición como queriendo huir a rastras, rampando hacia ningún sitio… en blanco.

Pensó en lo inútil que fue su reacción, en lo poco que hizo en ese momento, ¡Flash! Los policías por todo el apartamento, los fotógrafos y periodistas murmurando y él sollozando en el baño mirándose las manos ensangrentadas mientras uno tras otro, los policías le preguntaban lo sucedido y al terminar pidiéndole que no se mueva de allí…

No lo había superado aun, era difícil estar allí, inevitable no sentir dolor, y ese vacío en el pecho que acompañaban las dudas interminables del asesinato. Sintió miedo, era como si pudiera ver todas esas manchas de sangre por el apartamento, como si alcanzara a oír nuevamente los extraños ruidos mezclados con la voz en pánico de Paula… una corriente helada recorrió su espalda y lo erizo por completo, tomó su teléfono aterrado y alcanzó a marcar un número, al otro lado de la línea al contestar solo escucharon la voz de él ahogada pidiendo auxilio.

 

30 Oct 2011 / 2do puesto en el concurso de microrelatos de Casa Eolo – España

 

  1 Comment

  1. Miguel Angel Vásquez Rodríguez   •  

    Muy buen trabajo Claudio. Como te dije una vez ese cuento llegó al puesto al que llegó y con más de mil votos por causa en buena parte del voto de tus amigos, pero no se debe perder de vista que una muy buena cantidad de esos votos fue de gente que no te conoce y votó única y exclusivamente porque el cuento les gustó y les pareció bueno. Eso revela que eres un talentoso escritor y debes estar orgulloso de ello. Yo estoy orgulloso de que además de ser un gran amigo, tengas el gran talento que tienes. Un fuerte abrazo y que sigan los exitos!!

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