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Almohada – Cuento

Sus dedos largos y finos enredándose en los cabellos de mi nuca son su pasatiempo favorito mientras me tiene acostado sobre ella, cuando me acaricia y roza sus uñas en mi cabeza me hacen pensar que ese es uno de esos momentos que uno quiere vivir siempre.

 

Estamos cerca de navidad, todo allá afuera es alboroto, el mundo se mueve más rápido, las tiendas atienden hasta altas horas de la noche, el trafico se triplica, la bulla aumenta, la gente en la calle abunda, todo esta lleno, todos van con mínimo una bolsa, algunos riendo, otros gritando, los pocos enojados y la mayoría en silencio. En cambio aquí, bajo este techo ajeno que hemos hecho propio, encerrados en las cuatro paredes de un blanco humo, las cortinas cerradas, las luces apagadas pareciera que el mundo se hubiera puesto en pausa.

 

Solo alcanzo a escuchar como sus dedos se mueven sobre mi cabeza, es como si pudiera escuchar  mis cabellos chocando entre ellos, y claro su monótona respiración lanzan una ola tibia de aire en mi hombro, no quiero abrir los ojos, solo quiero seguir oliendo su cabello, sentir como sus latidos se mezclan con los míos y vivimos esa comunión que algunos llaman amor.

 

La navidad esta a la vuelta de la esquina, la perderé un día antes, pues se sumerge en la cocina para preparar la cena familiar, vendrá toda la familia, los niños, las risas, los regalos, los chismes, los villancicos, el timbre sonando y sonando, los bebes llorando antes de dormir, el perro jugando (otras veces escapando) con los niños, la vajilla fina para ese día, las copas de vino van y vienen, pero me consuela saber que entre tanto caos siempre nuestras miradas se encontrarán casualmente y en complicidad desearán más de estos momentos juntos.

 

La abrazo fuerte y le digo un suave, simple y directo: te amo. Puedo sentir cuando sonríe, como su respiración cambia mientras me abraza con todo el cuerpo.

 

Ella sabe que no me gusta la navidad, sabe todo de mí, por eso esta aquí. Sabe que estoy allí por ella, que he aprendido a disfrutar su vida desde que vi como complementa la mía, sabe también que me tiene a sus pies que de alguna forma ha logrado combinar los ingredientes perfectos para obtener la receta de mi eterna devoción.

 

Quiero que el mundo siga en pausa, no quiero que pase este momento, deseo seguir calentando mi cuerpo en el suyo. Pienso que quisiera saber esa receta, me pregunto ¿Quién es esta mujer? ¿Como hizo para conseguirla? Abro lentamente los ojos mientras mis labios materializan en un susurro su nombre… y en ese acto imperfecto se desvanece el olor, y el silencio se reemplaza con los ruidos de la ciudad, bocinas a lo lejos, un perro que ladra, y el techo blanco de mi habitación, volteo una y otra vez despertando del sueño de su presencia, y quiero cerrar los ojos, abrazar fuertemente la almohada y ocultarme debajo de las sabanas para volver a soñar con ella, y es que a veces prefiero pasar la vida viendo las palomas mientras llego a tener alas.

 

  5Comments

  1. Sylvia   •  

    Bello!! “suave, simple, directo”,” quiero que el mundo siga en pausa”, parece una película de navidad. Lovely!!

  2. Josefina   •  

    Muy lindo. Como dices hay momentos que quieres sean eternos… un poco difícil. Pero cuando te quedas solo con el silencio se puede conseguir repetirlos una y otra vez.

  3. Edwar   •  

    Uao!!!!

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